Portada OcioArte Poemas e imágenes: el arte y la denuncia social

Poemas e imágenes: el arte y la denuncia social

Por allá en 1974, en Guatemala, nacía Regina José Galindo, artista visual y poeta, en un momento de la historia en que Guatemala era el hogar de una guerra civil y gran violencia. Creo necesario que para dar justicia a la gran obra artística de Regina, tendría que contextualizar al lector en la historia de esta violencia y el origen de la denuncia social que es el trabajo de esta artista.

La Guerra civil de Guatemala es conocida como una de las más violentas del continente latinoamericano, que ocupó lugar durante casi toda la segunda mitad del siglo XX. Entre 1960 y 1996, dentro del marco de la Guerra Fría, ocurrieron incontables asesinatos y desapariciones forzadas, de los que todavía no se conoce el total de las víctimas. Entre los conocidos episodios de este conflicto está el llamado genocidio maya o guatemalteco, específicamente entre 1981 y 1983, donde se estima que 200 mil víctimas fueron asesinadas o desaparecidas, de acuerdo a la Comisión para el Esclarecimiento Histórico de Guatemala. 

Regina José Galindo. Fuente: Wikipedia.

Regina nace entonces en el ceno de una guerra civil que destruye todo lo que toca, y esto hace que la artista articule un sentido enteramente social en su obra preformativa. Según su biografía, Galindo “utiliza su propio contexto como punto de inicio para explorar y denunciar las implicaciones éticas de la violencia social y las injusticias relacionadas a la discriminación racial y de género, así como los abusos de los derechos humanos provenientes de las desigualdades endémicas en las relaciones de poder de las sociedades contemporáneas”. 

Esto deja ver a una artista que se alimenta tanto del pasado que define la sociedad que le rodea, como las ideas que viajan dentro de la sociedad contemporánea; una apuesta de Regina por estas reflexiones es su obra La Panel Blanca (2018, Antigua Guatemala), la cual fue comisionada para las “Jornadas de la Memoria” en honor al escritor desaparecido Luis de Lion. 

La Panel Blanca (2018, Antigua Guatemala). Fuente: http://www.reginajosegalindo.com

En esta obra, la artista obtiene una vieja panel o van blanca, con características similares a las usadas por el Estado guatemalteco en la guerra civil. Estas panels blancas eran utilizadas para secuestrar, desaparecer y torturar personas. Durante un mes, en medio de la Antigua Guatemala, esta van blanca estuvo estacionada y era intervenida por poetas, artistas y personas interesadas, todas las tardes a las cinco; en estas intervenciones se leía poesía o se contaban historias de los años de la guerra. La Panel Blanca hace una denuncia y una reflexión ante unos crímenes que violaron los derechos humanos en Guatemala y encaja perfectamente con la premisa de la artista quien “utilizando su propio contexto como punto de inicio para explorar y denunciar”. 

La Panel Blanca (2018, Antigua Guatemala). Fuente: http://www.reginajosegalindo.com

Sin embargo, el trabajo de Regina está caracterizado por ser directo y fuerte de digerir, precisamente por sus temáticas sociales y de violencia.  En palabras de Loris Romano: “una artista que presiona más allá de sus propios límites, a través de performances radicales, inquietantes y estéticamente incómodos”. Sin lugar a duda, Regina y su obra recuerdan a los inicios del performance y el feminismo con las obras de Marina Abramović, quien es reconocida por obras performativas donde su cuerpo es expuesto a gran violencia y donde se ven los límites de éste. 

72 objetos en Rhythm 0, 1974.

Una de la más famosa y controversial obra de Abramović es «Rhythm 0, 1974″, donde la artista se posiciona en medio de una habitación por 6 horas. Los visitantes la observan y se les muestra una mesa con 72 objetos, divididos en objetos de placer y destrucción. La artista dejó instrucciones que indicaban: “hay 72 objetos en la mesa que uno puede utilizar en mí, yo soy el objeto; durante este período mi responsabilidad es plena. Duración: 6 horas”. Posteriormente la artista describió la obra como: «lo que aprendí fue que… si se lo dejas a la audiencia, te pueden matar… me sentí realmente violada: me cortaron la ropa, me clavaron espinas de rosa en el estómago, una persona apuntó un arma a mi cabeza y otro se la quitó. Se creó una atmósfera agresiva. Después de exactamente 6 horas, como estaba planeado, me levanté y comencé a caminar hacia la audiencia. Todos huyeron, para escapar de una confrontación real «. 

Marina Abramović en su performance Rhythm 0, 1974.

Regina y su obra contienen trabajos de igual impacto y magnitud en la audiencia: así como Abramović, Galindo trata la experiencia de violencia en la mujer, la desigualdad social, los feminicidios y el trauma del conflicto en sus performances. Una de sus obras que me causó más impacto es La Manada (2018), donde la artista, en su performance en Madrid, se convierte en un contenedor pasivo para el semen de siete hombres que se masturban alrededor de ella. Esta obra habla de la violencia que sufrió una joven en las fiestas de Pamplona, donde fue violada múltiples veces por un grupo de cinco hombres, un caso que causo controversia y dolor social en España por las actitudes de la corte y el Estado sobre la violación a esta mujer, que también encendió la llama de protestas feministas en el país.

La Manada (2018). Fuente: http://www.reginajosegalindo.com
La Manada (2018). Fuente: http://www.reginajosegalindo.com

Dos piezas cruciales de su obra donde critica la violencia guatemalteca proveniente de conceptos erróneos de la moral, así como la violencia de género, mientras exige restitución de la memoria y la humanidad de las víctimas son ¿Quién puede borrar las huellas? (2003) e Himenoplastia (2004); la primera, trata de la caminata de la artista de la Corte de la Constitucionalidad hasta el Palacio Nacional de Guatemala, dejando a su paso un recorrido de huellas hechas con sangre humana. La obra se presenta en memoria de las víctimas del conflicto armado en Guatemala y en rechazo y protesta a la candidatura en aquel momento, del ex-militar, genocida y golpista Efraín Ríos Montt.

¿Quién puede borrar las huellas? (2003). Fuente: http://www.reginajosegalindo.com

La segunda, Himenoplastia, es una obra de intervención profunda en el cuerpo de la artista y habla sobre el peso e importancia que dentro de la sociedad patriarcal se le da a la virginidad. En esta obra, Galindo se somete a una operación quirúrgica en la cual se le reconstruye el himen para volver a ser virgen, cabe destacar que la artista fue premiada con el León de Oro al Mejor Artista Joven en la 51ª Bienal de Venecia (2005) por estas dos obras.

Himenoplastia (2004). Fuente: http://www.reginajosegalindo.com

Galindo ha sido exhibida a todo el mundo, incluyendo bienales y trienales importantes, de los cuales son 49, 53 y 54 Bienales de Venecia; documenta 14 en Atenas y Kassel, en la 9ª Bienal Internacional de Cuenca, la 29ª Bienal de Artes Gráficas de Ljubljana, la Bienal de Shanghai (2016), la Bienal de Pontevedra (2010), la 17ª Bienal de Sydney, la 2ª Bienal de Moscú, la 1ª Trienal de Auckland, la exposición de Venecia-Estambul, la 1ª Bienal de Arte y Arquitectura de las Islas Canarias, la 4ª Bienal de Valencia, la 3ª Bienal de Albania, la 2ª Bienal de Praga, y la 3ª Bienal de Lima.

Siempre he visto en el arte una reflexión de la sociedad en la que vivimos, con mayor o menor impacto, la obra de Regina reflexiona sobre las partes más oscuras de la sociedad en la que vive y lo que le rodea, con todos sus tabúes, desigualdades, violaciones a derechos humanos y prejuicios. Los invito a conocer la maravillosa obra de esta artista, que a través de gran análisis y performances, lleva estos mensajes al frente de nuestros rostros para que no podamos ignorarlos. 

Conoce el trabajo de Regina a través de su página web y redes sociales.

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